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Historia del rotulador

Origen de la pintura rotulador

Quién no ha utilizado alguna vez un rotulador? 
Pues bien, el rotulador fue creado en 1910 por Lee Newman que ideó el primer rotulador de fieltro. Era un instrumento parecido a un bolígrafo, en el que la pintura rotulador se encontraba en un tubo relleno de tinta y que acababa en una punta de fieltro.

Pero hasta 1962 no se inventó el rotulador tal y como lo conocemos actualmente. Este fue ideado por el japonés Yukio Horie que convierte el rotulador en un sustituto al pincel tradicional (lo que facilitaba la caligrafía japonesa).

Actualmente, el rotulador contiene una tinta comprimida, generalmente, en un tubo de plástico o aluminio y que acaba en punta. Esta punta suele estar elaborada por un material poroso como el fieltro, pero (aunque es poco habitual) podemos encontrar rotuladores que terminan en un material diferente. Además, con el paso del tiempo, ha ido haciendo variaciones a este tipo de pintura y hay diferente tipos de rotuladores: permanentes, subrayadores, lettering, alimentarios…

A partir de los años 60, la pintura rotulador se convirtió en una de las técnicas de dibujo más utilizadas. Es una técnica que se caracteriza por su expresividad ya que a través de la linea realiza texturas, masas, puntos, detalles, mezclas… Y mezclando con otras técnicas y materiales, aumenta su capacidad de transmitir y su posibilidad expresiva, aunque es una técnica delicada y compleja.

La utilización del rotulador requiere elegir un buen material para pintar con la tinta de calidad.